Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.
Por la calle del "después" se llega a la plaza de "nunca".
La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene, para triunfar, una ventaja sobre las demás pasiones, y es que no exige nada.
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
Nunca tienes tiempo suficiente para hacer toda la nada que quieres.
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